El género de las plataformas en tres dimensiones ha vivido una metamorfosis cíclica, pasando de la saturación en los 90 a un renacimiento vigoroso impulsado por la escena independiente. En este contexto de revitalización, el estudio Fabraz regresa para demostrar que no vive de la nostalgia, sino de la innovación mecánica pura. Si has estado esperando una secuela que se atreva a romper con todo lo establecido por su predecesor, Demon Tides es esa respuesta. Programado para su lanzamiento el 19 de febrero de 2026, este título promete redefinir nuestra relación con la gravedad.

De los Sprites al 3D Total: Una Apuesta Arriesgada
Lo primero que llama la atención en Demon Tides es su ruptura estética con Demon Turf. Atrás quedan los sprites 2D en entornos 3D; Fabraz ha apostado por modelos completamente tridimensionales. Aunque algunos puristas podrían extrañar el estilo «libro pop-up», esta decisión técnica es fundamental para el nuevo sistema de personalización «Drip». Ahora, Beebz cuenta con más de 50,000 combinaciones posibles de atuendos y accesorios que se reflejan en tiempo real, algo inviable con la animación tradicional frame a frame. Además, el modelado 3D facilita una lectura de profundidad mucho más precisa, vital para un juego que exige exactitud milimétrica.
La Doctrina del «Schmovement»
En Demon Tides, la kinestesia es la protagonista absoluta. El combate es secundario; el verdadero enemigo es la geometría. El repertorio de Beebz se ha expandido para crear cadenas de movimiento fluidas:
- Salto y Forma de Murciélago: El doble salto transforma a Beebz, permitiendo una reorientación aérea completa.
- El Dash (Embestida): Una mecánica crítica que impulsa al personaje, permitiendo extender saltos y mantener el momentum.
- Forma de Serpiente: Soluciona el eterno problema de los niveles de agua. Al tocar el océano, Beebz se convierte en serpiente, transformando el agua en una autopista de alta velocidad.
- Giro y Planeo: Herramientas esenciales para corregir distancias y asegurar aterrizajes precisos.

Ragnar’s Rock: Un Océano sin Barreras
La estructura del mundo, conocido como Ragnar’s Rock, evoca sensaciones similares a The Legend of Zelda: The Wind Waker o Bowser’s Fury. Estamos ante un archipiélago continuo sin pantallas de carga. La navegación se divide en dos escalas: la macro, surcando el océano a toda velocidad o en barco, y la micro, enfrentando densos desafíos de plataformas en las islas. El diseño evita el síndrome de la «sala vacía»; el océano es un espacio de juego activo, no un mero trámite de carga.
Talimanes: La Profundidad RPG
La verdadera innovación reside en el sistema de Talimanes. No son simples mejoras estadísticas, sino modificadores de comportamiento que permiten crear «builds» de movimiento:
- Talimán de Gancho: Añade verticalidad instantánea al sustituir el giro estándar.
- Talimán de Burbuja: Crea una plataforma estática en el aire para detener la inercia y planificar el siguiente movimiento.
- Talimán de Parapente: Ofrece un control horizontal superior para la exploración de largas distancias.
Aspectos Técnicos y Sonoros
Construido sobre una versión actualizada de Unity, el juego brilla por su optimización, especialmente en hardware portátil como Steam Deck, donde prioriza la estabilidad de los FPS. A nivel auditivo, la banda sonora de Fat Bard y 2Mello fusiona Funk, City Pop y Jazz Fusión, creando una atmósfera urbana y enérgica que acompaña perfectamente el ritmo frenético de la jugabilidad.
Reseña: La Marea Sube
Tras probar Demon Tides, queda claro que es un triunfo de la kinestesia. Fabraz ha logrado convertir la estructura de mundo abierto en un patio de recreo cinético inagotable. La fricción desaparece y el control fluye con una naturalidad pasmosa. La mecánica de puntos de control de usuario (colocar tu propia bandera de respawn) democratiza la dificultad, eliminando la frustración de repetir secciones largas y permitiendo a los expertos optimizar sus rutas.
Sin embargo, no es perfecto. La cámara, aunque mejorada, sufre en espacios interiores cerrados, y algunos peligros ambientales (como la baba rosa) presentan hitboxes que pueden sentirse injustas en momentos puntuales.
Lo Mejor:
- El sistema de movimiento es adictivo y profundo.
- La variedad estratégica que aportan los Talimanes.
- Un mundo abierto oceánico sin tiempos de carga.
- Banda sonora y estilo visual con mucha personalidad.
Lo Peor:
- La cámara puede perderse en espacios confinados.
- Imprecisiones puntuales en las hitboxes de ciertos peligros.
Conclusión
Demon Tides no es solo una secuela digna; es un referente moderno del diseño de plataformas 3D. Llena un vacío importante en el mercado, apelando tanto a jugadores casuales por su exploración como a los más hardcore por sus posibilidades de speedrunning. Si Demon Turf fue la promesa, Demon Tides es la entrega absoluta.
